Virgencitas con Manto Celeste para Niñitas

$1.500

Virgencitas con Manto Celeste para Niñitas. Elaborada con arcilla polimérica y hechas a mano (todos los diseños son únicos)

8 disponibles

Información del Monasterio:

Nombre completo: Monjas de la Visitación de Santa María de Ñuñoa (en Stgo)

Nombre corto: Monjas de la Visitación de Santa María de Ñuñoa

Información de los Detentes:

Origen

Su origen se halla en las revelaciones de nuestro Señor a santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), religiosa del Monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial (Francia), como lo atestiguan dos cartas dirigidas por ella misma a su antigua superiora, la Madre de Saumaise, el 24 de agosto de 1685 y el 2 de marzo de 1686.

“(Nuestro Señor Jesucristo)… me prometió que todos los que se consagren a este Sagrado Corazón no perecerán jamás; y que como es manantial de todas las bendiciones, las derramaría en abundancia en todos los lugares donde estuviera expuesta la imagen de este amable Corazón.”

“…desea que usted mande hacer unas láminas con la imagen de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quisieran ofrecerle un homenaje las coloquen en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas”.

Ella misma llevaba una sobre su pecho, debajo del hábito, e invitaba a sus novicias a hacer lo mismo. Hizo muchas de estas imágenes y aseguraba que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.

Fue especialmente en el año 1720, durante una terrible peste en Marsella, Francia (Cf. Hamon, op.cit., vol. III, p. 431), cuando se difundió entre todos los fieles este pequeño escapulario, o como se le llamó entonces “Salvaguardia”.

La venerable hermana Ana Magdalena Rémuzat, visitandina de Marsella, a quien el Señor le había hecho saber de antemano el daño que causaría la peste y también el maravilloso auxilio que la ciudad encontraría en la devoción a su Sagrado Corazón, hizo, con la ayuda de su Comunidad, miles de estos emblemas que repartieron por toda la ciudad y sus alrededores. Este “Detente” consistía en un pedazo de tela blanca en la cual la imagen del Sagrado Corazón era bordada, con la leyenda “Oh Corazón de Jesús, abismo de amor y misericordia, en ti confío” (Las palabras: “Detente, el Corazón de Jesús está aquí” corresponden a un período posterior. Hamon, ibid., Nota). La historia nos relata que poco después la peste cesó.

Más tarde, en 1866, su uso se extendió mucho durante los estragos producidos por la epidemia del cólera de Amiens, Roubaix, El Cairo y otros lugares.

Su influencia benéfica se hizo evidente.

Se cuenta que en el año 1870 una mujer romana, después de consagrar al Sagrado Corazón y a la Santísima Virgen a su hijo que partía para la guerra de unificación de Italia, alistado con los Zuavos Pontificios le entregó un “Detente” que ella misma dibujó sobre un pedazo de paño rojo diciéndole: “Él te devolverá sano y salvo a mi cariño”. El joven salió ileso de la contienda diciendo que una bala golpeó su pecho, donde tenía el “Detente” y se detuvo sin producirle ningún daño. La madre, contó lo ocurrido al Santo Padre.

El Papa Pío IX concedió aprobación definitiva a tal devoción y dijo: “Esto, señora, es una inspiración del Cielo.” Y, después añadió:

Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueren hechos según este modelo reciban esta misma bendición, sin que sea necesario que algún otro sacerdote la renueve. Además, quiero que Satanás de modo alguno pueda causar daño a aquellos que lleven consigo el Escudo, símbolo del Corazón adorable de Jesús.”

El Papa Pío IX concedió una bendición especial a todos los escapularios elaborados según el mismo modelo que pasó a llamarse “Detente”, rodeado con la frase: “Detente, el Corazón de Jesús está conmigo.”

Las 12 promesas dadas por el Sagrado Corazón de Jesús a santa Margarita María de Alacoque son:

1) A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.

2) Daré la paz a las familias.

3) Las consolaré en todas sus aflicciones.

4) Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte.

5) Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

6) Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

7) Las almas tibias se harán fervorosas.

8) Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

9) Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.

10) Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.

11) Las personas que propaguen esta devoción, tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.

12) A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.

FÓRMULA PARA CONSAGRARSE AL CORAZÓN DE JESÚS, PROPUESTA POR SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE

“Yo, N.N., me entrego y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona, vida, acciones, trabajos y padecimientos, con voluntad de no usar de ninguna parte de mi ser sino es para amarle, honrarle y glorificarle. Tal es mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y obrar en todo por su amor, desprendiéndome de verdad de todo cuanto pueda desagradarle. Os elijo, pues, ¡oh Corazón de Jesús!, por el único blanco de mi amor, por protector de mi vida, áncora de mi salvación, remedio de mi inconstancia, reparador de todas las faltas de mi vida y asilo seguro en la hora de la muerte. Sed, pues, Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios nuestro Padre, y alejad de mí los rayos de su justo enojo. ¡Oh Corazón amoroso! En Vos tengo puesta toda mi confianza; porque mi malicia y mi flaqueza me dan motivo de temer, pero todo lo espero de vuestra bondad. Acabad en mí y desaparezca todo cuanto os desagrade o resista y quede vuestro puro amor grabado tan hondamente en mi corazón, que jamás llegue a olvidaros ni a vivir separado de Vos. Os suplico por vuestra bondad infinita escribáis mi nombre en vuestro Corazón, porque quiero cifrar toda mi dicha y mi gloria en vivir y morir en calidad de esclavo vuestro. Amén.”

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